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sábado, 8 de octubre de 2011

Los Deseos


Información sobre Cursos de Meditación en Barcelona:
Centro Mahakaruna de Meditación
C/ Deu i Mata, 125 Barcelona
Email: info@meditacionEnBarcelona.org
Tel: 93 495 0851

Clases "Aprende a Meditar" en Gracia
Naturapia C/Francesc Giner, 17, Gracia
Todos los lunes a las 20:30
Información: 93 495 0851
http://www.meditarabcn.org 

 


Hay un deseo común, que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego. Ese deseo es apego, porque ponemos en él la seguridad, la certeza de la felicidad.

Es el miedo el que nos hace desear agarrar con las manos la felicidad, y ella no se deja agarrar. Ella es. Esto sólo lo descubrimos observando, bien despiertos, viendo cuándo nos mueven los miedos y cuándo nuestras motivaciones son reales. Si nos aferramos a los deseos, es señal de que hay apego.
El apego habrá perdido la batalla cuando lo descubras, y ya no tendrá el poder que la inconciencia le daba. Tú mandarás sobre él.
La aprobación, el éxito, la alabanza, la valoración, son las drogas con las que nos ha hecho drogadictos la sociedad, y al no tenerlas siempre, el sufrimiento es terrible.
El día en que entres de pleno en tu realidad, el día en que ya no te resistas a ver las cosas como son, se te irán deshaciendo tus ceguedades. Puede que aún sigas teniendo deseos y apegos, pero ya no te engañarás.


La base del sufrimiento es el apego, el deseo. En cuanto deseas una cosa compulsivamente y pones todas tus ansias de felicidad en ella, te expones a la desilusión de no conseguirla.
El estar despierto y mirar sin engaños no quiere decir que desaparezca tu programación, sino que allí estará, pero la verás claramente, y al apego lo llamarás apego, y a lo que creías amor lo llamarás egoísmo.
No existe necesidad de ser popular. No existe necesidad de ser amado o aceptado. No existe necesidad de estar en posición de relevancia o de ser importante. Éstas no son necesidades humanas básicas. Son deseos que nacen del ego —el yo condicionado—, del mío. Algo profundamente incrustado en ti. Tu yo no tiene interés en estas cosas. Él ya tiene todo lo que necesita para ser feliz. Todo lo que necesitas es concientizarte de tus apegos, de las ilusiones que esas cosas son, y estarás en camino hacia la libertad.


Las cosas son lo que son. No son mías, tuyas o de él. Esto es una mera convención entre nosotros.
No has de apegarte a ninguna cosa, ni a ninguna persona, ni aún a tu madre, porque el apego es miedo, y el miedo es un impedimento para amar.
Cuando un arquero dispara simplemente por deporte, aplica toda su destreza. Cuando apunta hacia un premio de oro, queda ciego, pierde la razón, ve dos blancos.
Su habilidad no cambió, pero sí el premio. Se preocupa más por vencer que por tirar. Y la necesidad de ganar lo vació de poder. La ambición quita poder.
La felicidad es tu esencia, tu estado natural y, por ello, cuando algo se interpone, la oscurece, y sufres por miedo a perderla. Te sientes mal, porque ansías aquello que eres. Es el apego a las cosas que crees que te proporcionan felicidad lo que te hace sufrir.
Lo malo es que la mayoría equipara la felicidad con conseguir el objeto de su apego, y no quiere saber que la felicidad está precisamente en la ausencia de los apegos, y en no estar sometido al poder de ninguna persona o cosa.
Si buscas ser feliz, procura no perseguir tus deseos, porque ellos no son respuesta para tu vida. Para ser feliz, abandona tus deseos o transfórmalos, entendiendo preferentemente su limitado valor. La realización de los deseos trae alivio y bienestar, no felicidad.
La raíz de todo sufrimiento es el apegarse, el apoderarse. Apegarse no es más que proyectar el ego, el mío sobre alguna cosa. Tan pronto como proyectas el yo en algo, el apego se instala.


Cuando retiramos lentamente las palabras "yo, mío, a mí" de nuestras propiedades, campos, ropas, sociedad, congregación, país, religión, de nuestro cuerpo, de nuestra personalidad, el resultado es liberación, libertad. Cuando no hay yo, las cosas son lo que son. Dejas que la vida sea vida.
Tú no tienes que impresionar a nadie, nunca más. Estás completamente cómodo con todo el mundo, no deseas nunca más nada de nadie. El no cumplimiento de tus deseos no te hace infeliz.



miércoles, 5 de octubre de 2011

La Mente, Instrumento Esencial

Información sobre Cursos de Meditación en Barcelona:
Centro Mahakaruna de Meditación
C/ Deu i Mata, 125 Barcelona
Email: info@meditacionEnBarcelona.org
Tel: 93 495 0851

Clases "Aprende a Meditar" en Gracia
Naturapia C/Francesc Giner, 17, Gracia
Todos los lunes a las 20:30
Información: 93 495 0851
http://www.meditarabcn.org


¿De qué disponemos para nuestro trabajo interior? ¿cuáles son los instrumentos? El instrumento esencial del trabajo interior es la Mente. Pero con la mente se nos plantea enseguida un problema curioso; porque la mente es un instrumento de trabajo, pero al mismo tiempo es el principal obstáculo para el trabajo. Veamos por qué.
Nuestra mente se ha acostumbrado a funcionar de un modo muy tenso, muy acelerado, crispado y superficial, porque -como hemos dicho- necesita estar constantemente atendiendo necesidades y exigencias del exterior, y como en estas necesidades y exigencias van involucradas cosas de valor para la persona -incluso de mucho valor-, la persona no sólo pone interés e inteligencia en la solución de sus problemas, sino que también pone miedo, ansia, y, a veces, desesperación. Esto hace que la mente ya no funcione en su capacidad puramente intelectual sino que quede envuelta por estos mecanismos afectivos que la traban. Del mismo modo que si pusiéramos unos objetos dentro de los engranajes de una maquinaria la trabarían, también todos los miedos, las impaciencias, las angustias, son verdaderos obstáculos que impiden el normal funcionamiento de nuestra maquinaria mental.
Esto sucede porque nuestra mente se ha acostumbrado a funcionar así, se ha acostumbrado a buscar continuamente, a pasar de un objeto a otro con rapidez, sin ahondar, sin sopesar las cosas con profundidad, con serenidad, y está corriendo siempre al galope, de tal manera que cuando queremos imponerle el silencio no lo conseguimos; la mente va por su propio camino y adquiere autonomía, y muchas veces nos cuesta trabajo seguirla. Por eso, la mente, que es el medio de conocimiento, el medio de toma de conciencia, como habitualmente funciona con un ritmo acelerado, superficial y distorsionado, se convierte en un obstáculo cuando queremos manejarla para ahondar en nosotros, para contactar con lo que pueda existir de positivo en nuestro interior. Y cuando la persona quiere ahondar se encuentra con que no puede; cuando quiere concentrarse se encuentra con que la mente «se le va», se le escapa. La persona no es capaz de contactar con su propio interior porque nunca se ha interesado por ello, no se ha educado en esta dirección.

Otra causa que convierte la mente en obstáculo lo constituye el que nos hemos acostumbrado a buscar soluciones a todos los problemas a través del pensamiento. Como los problemas del mundo exterior los manejamos por medio de esa capacidad de simbolización que es nuestro pensamiento y nuestro lenguaje, cuando sentimos un problema interior y queremos ahondar en él no sabemos adoptar más que esta misma herramienta y el mismo procedimiento que utilizamos para lo exterior: el simbolismo del pensamiento y el lenguaje.
Pero nuestra realidad interior no podemos descubrirla mediante el pensamiento. Nuestra realidad interior necesita de otras capacidades mentales que no son el pensamiento. Necesita de nuestra lucidez, de nuestro intelecto, pero no de nuestra capacidad de razonar, la cual es una de las capacidades elementales de nuestra mente. Pero como en la vida diaria no utilizamos más que esta capacidad, queremos utilizar esta misma capacidad para resolver problemas interiores y para ahondar en nosotros mismos. De esta manera la mente se convierte en problema, en un nuevo obstáculo, cuando tratamos de descubrir de un modo más directo qué es nuestra esencia, nuestra realidad, nuestras fuerzas vivas. Pero a pesar de esto, la mente es el medio, la mente es el camino.

domingo, 2 de octubre de 2011

Preparación de la Sala de Meditación


Información sobre Cursos de Meditación en Barcelona:
Centro Mahakaruna de Meditación
C/ Deu i Mata, 125 Barcelona
Email: info@meditacionEnBarcelona.org
Tel: 93 495 0851

Clases "Aprende a Meditar" en Gracia
Naturapia C/Francesc Giner, 17, Gracia
Todos los lunes a las 20:30
Información: 93 495 0851
http://www.meditarabcn.org





 
¿Por qué debemos limpiar la habitación y colocar correctamente las imágenes de la palabra, el cuerpo y la mente de Buda? Esto es porque en realidad, cuando hacemos la práctica, estamos invitando a los budas y bodisatvas a que entren en la habitación donde estamos practicando, para que tomen parte en nuestra práctica. Esto es similar a cuando en un país hay una visita de estado, viene un presidente, un rey o un primer ministro; el lugar por donde ha de pasar siempre se limpia, se colocan flores y banderas adecentando mucho el espacio; de lo contrario, las personas que viven allí les daría vergüenza de que viniera una persona tan importante, viera todo en un estado de suciedad. Entonces, cuando hacemos la práctica es lo mismo, como hacemos una invitación para que entren los budas y los bodisatvas, queremos que el lugar donde nosotros practicamos y donde ellos van a venir con nosotros esté limpio.


¿Cuáles son los preciosos beneficios de preparar el sitio de meditación?                 Hasta ahora, siempre que hemos limpiado el lugar donde vivimos o a nuestro propio cuerpo, siempre lo hemos hecho por diversas razones, por ejemplo, para evitar que los demás nos consideren sucios y que nos marginen por ello o para evitar enfermedades y para estar sanos. Ahora lo que tenemos que hacer es intentar transformar la acción de la limpieza en algo por el Sagrado Dharma, no porque revierta en nuestra reputación, sino en beneficio del Dharma y en beneficio de ayudar a todos los demás seres. Buda dijo que si limpiamos el lugar donde practicamos o nos limpiamos a nosotros mismos con el propósito de invitar a los budas y de practicar las enseñanzas profundas del camino gradual a la Iluminación, si lo hacemos con esta motivación y no con otra, en ello hay 5 beneficios: 1.- si limpiamos con esa motivación correcta, la propia mente llega a ser mucho más clara y feliz. 2.- la mente de los demás también se convierte en muy clara y feliz a través de esta actitud nuestra. 3.- todos los dioses y protectores del Dharma estarán contentos por ello. 4.- ello también es causa de obtener en otro renacimiento un cuerpo muy bello. 5.- también es causa de obtener un renacimiento en una tierra pura a nuestra muerte.

¿Cómo colocar las representaciones del cuerpo, la palabra y la mente de Buda? Esto se hace de la siguiente manera y en el siguiente orden: de izquierda a derecha. Sobre un altar, empezando por los libros de Dharma que son la palabra de Buda en primer lugar a la izquierda. Siguiendo hacia la derecha, si lo tenemos, una imagen de su maestro o de su guru, esto seguiría a la escritura, si no tiene imagen de su lama o de su guru entonces puede colocar una estatua del Buda mismo, que sería el cuerpo. Después una imagen o una estatua de todas las deidades. Después una imagen o estatua de una estupa, que sería la mente de Buda. Después también se pueden colocar estatuas o imágenes de bodisatvas o de protectores. Si tenemos una estatua consagrada de Buda a la que hagamos postraciones u ofrecimientos, los méritos que se acumulan a través de esas postraciones u ofrecimientos son los mismos que si hiciéramos postraciones u ofrecimientos al mismo Buda, al Buda real.